Todos tus pedidos en un solo lugar.
Antes:pedidos regados en chats, audios y pantallazos.
Ahora te cae cada pedido completo y suena. Un toque lo pasa a En preparación y se lo asignas a tu domi.
Tus clientes piden desde el celular y ven su pedido avanzar. A ti te llega todo ordenado: domicilios, menú del día, mesas y reservas.
Sigues compartiendo por WhatsApp e Instagram, pero ahora tus clientes piden en tu tienda y a ti te llega cada pedido completo, con lo que pidió, cómo paga y a dónde va.
Tómale fotos a tu carta impresa y Kira IA te arma el borrador con categorías, platos y precios. Tú revisas y decides.
En tu WhatsApp, en tu Instagram o impreso en el mostrador. Tus clientes piden sin descargar nada.
Apenas entra un pedido, suena y te muestra todo: qué pidió, cómo paga y a dónde va.
Antes:pedidos regados en chats, audios y pantallazos.
Ahora te cae cada pedido completo y suena. Un toque lo pasa a En preparación y se lo asignas a tu domi.
Antes:contestar "¿qué hay hoy?" toda la mañana.
Ahora lo compartes con un toque: la imagen para tus historias y el texto para WhatsApp. Cuando se acaban las porciones, se marca agotado solo.
Antes:la reserva anotada en un papel y la mesa vacía.
Ahora te piden la mesa desde tu link, les llega el recordatorio por WhatsApp y si responden "No podré ir", la mesa se libera sola.
Antes:preguntar qué mesa está libre.
Ahora armas el plano de tu local y ves cada mesa: libre, ocupada, reservada o en limpieza.
Antes:papelitos y gritos de la mesa a la cocina.
Ahora el mesero envía el pedido a cocina desde su celular, la cocina lo prepara y al mesero le llega "Pedido listo para entregar".
Antes:el cliente escribiendo cada diez minutos.
Ahora tu cliente ve su pedido avanzar solito y le llega un aviso por WhatsApp en cada paso.
Antes:subir plato por plato y rendirse a la mitad.
Ahora Kira lee las fotos de tu carta y te arma categorías, platos y precios. Lo que no entiende, te lo pregunta. Tú revisas y decides.
Antes:"nunca me llegó" y las cuentas en un papel.
Ahora los invitas con un enlace, entregan con un código que le llega al cliente y sabes cuánto te debe cada uno.
Haces ofertas por días y por horas, como un happy hour, y tu tienda muestra el precio tachado y cuánto falta para que termine.
Tu tienda muestra solita "Los más pedidos", con tus ventas reales.
Elige la proteína y los adicionales, y ve el total al instante. Sin preguntarte precio por precio.
Con el menú del día, tus clientes piden temprano y eligen la hora. Te llega "Para las 12:30 p. m." y lo preparas a tiempo.
Compartes tu link en WhatsApp y sale con tu logo y tu nombre. Y descargas el QR de tu tienda para el mostrador.
Tus insumos, el conteo y la merma. Las opciones de un plato se agotan solas cuando su insumo llega a 0.
Imprimes el pedido para la cocina, con lo que lleva cada plato y sus notas.
Escribes el número y, si ya te compró, se llenan su nombre y su dirección.
Una o varias sedes, con su horario y sus fechas especiales.
Cada quien entra con su rol y ve solo lo suyo.
La lista se arma sola: quién compra, cuánto y quién volvió.
Tus sliders con tus promos y el ticker que se desliza, arriba de tu carta.
Tus cuentas para copiar con un toque y tu QR de pago.
Sí. Te registras gratis, sin tarjeta, y empiezas a vender.
Sí: restaurantes, corrientazos, asaderos, cafés, panaderías, comidas rápidas y más. Usas lo que necesites: domicilios, menú del día, mesas o reservas.
Sí. Le tomas fotos a tu carta impresa y Kira IA te arma el borrador con categorías, platos y precios. Lo que no entiende, te lo pregunta. Tú revisas antes de crear. Y si prefieres, .
No. Puedes ofrecer recoger en el local. Si tienes domiciliarios, los invitas y trabajan con su propia app.
Como ya te pagan: efectivo, transferencia, datáfono o código QR. La plata te llega directo a ti.
No. Entran a tu link desde el celular y piden. Se siente como una app, sin descargar nada.
Sí. Descargas el QR de tu tienda para el mostrador, tus volantes o tus redes. Al escanearlo, se abre tu carta.
No. Lo que vendes es tuyo.